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lunes, 13 de septiembre de 1999

Olarizu

El día de Olarizu es una fiesta que se celebra todos los años en el mes de septiembre, pero sin fecha fija. Y es que esta fiesta tiene la peculiaridad de que se fija en el primer lunes posterior a la fiesta de la Virgen de Septiembre, que se celebra el 8 de septiembre, lo que hace poder caer la fiesta entre los días 9 y 15 de dicho mes.

Visita de mojones y Romería de Olarizu


La visita de mojones es un acto protocolario y "solemne" realizado por el ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y que se remonta, en el Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz, al siglo XVI. En este acto administrativo se realiza un recorrido que discurre por una serie de los mojones que delimitan el municipio de Vitoria-Gasteiz, siendo dicho recorrido variable de año en año.


La romería de Olarizu es sin embargo un acto más reciente y no aparecen referencias a ella hasta la segunda mitad del siglo XIX, coincidiendo en esas fechas que se empiezan a unificar en un mismo día los actos de la visita de mojones (que hasta entonces no se hacía en un día fijo del año) y la romería de Olarizu.
Y es que, la visita de mojones, pese a ser un acto puramente administrativo por parte del ayuntamiento, solía estar acompañado de asistencias a oficios religiosos (hay múltiples referencias a visitas a la Virgen de Estibaliz antes y/o después de la visita) y celebraciones populares, como comidas en el pueblo más cercano al último mojón visitado. Pero ya en 1868 Becerro de Bengoa publicaba lo siguiente en referencia a la visita de mojones de dicho año:
Las cosas siguen conforme estaban.
A lo menos los mojones de nuestra jurisdicción.
El buen humor de los jóvenes vitorianos que todos los años van y vuelven al campo de Olárizu con el tamboril a la cabeza y la merienda...

Alrededor de estas fechas se producen diversos hechos aparentemente aislados, como la agregación de más de 10 pueblos al distrito municipal de Vitoria en 1849, la renovación de la ermita de San Cristóbal, las obras en el puente de San Cristóbal (1867), la construcción de la plaza de toros, la renovación de los mojones, las "dos visitas", la reunión "al frente de las Casas Consistoriales" antes de iniciar la visita, y finalmente la celebración conjunta de ambos actos -visita y romería - , pero que coinciden además en Vitoria con momentos de expansión urbana hacia el sur, la llegada del ferrocarril (1864), y a nivel más general con un considerable aumento de población y prosperidad económica.

S. Vera Fajardo. Romería de Olárizu. Hacia 1900.
Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz
Coincidiendo con dicha prosperidad económica, desde el propio ayuntamiento se intenta fomentar nuevos comportamientos sociales y cambios en las costumbres. Así tenemos:
El 14 de junio (de 1878) se acuerda proporcionar mayor vida y animación a la ciudad estableciendo ferias para el mes de septiembre, subvencionando los gastos de festejos en 20.000 reales y 10.000 más si hubiese corridas de toros (...) Esta moción explica la poca vitalidad de la capital alavesa, después de la terminación de la guerra y a consecuencia de la implantación de la ley de 21 de julio. Y si en Vitoria, festiva y alegre de suyo, había que apelar al recurso de unas ferias durante 15 días, para atraer a los forasteros, aumentar las transacciones comerciales y proporcionar un poco de animación a la Ciudad (...)

Para comienzos del siglo XX ya se habría implantado oficialmente la celebración en Olárizu de dichas ferias, como lo atestiguan algunas fotografías de S. Vera Fajardo de 1900.

Regreso desde las campas de la Comitiva Municipal
Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

Olarizu


En las inmediaciones del lugar llamado Puente Alto u Olaranbe, existió un poblado que ya aparece citado en el año 1025 con el nombre de Hollaruizi. Más adelante se documenta Hollarruizu. En el siglo XIX es ya Olharizu, quedando del pueblo su iglesia de Santa María de Olharizu, ya que dicha aldea se despobló en el siglo XIV. Entre Vitoria y esta aldea, existió otra, Adurzaha, coindiciendo en la actualidad con los barrios de Adurtza y San Cristobal. San Cristobal era precisamente el nombre de la iglesia o ermita de este pueblo.

Esa antigua aldea, tras su despoblamiento, desapareció por completo, pasando a ser su hubicación una zona en su mayor parte de prados que se conocerían como las campas de Olarizu. En estas campas, se construyó la Casa de la Dehesa, cuyo origen se remonta a 1727, y que vino a reemplazar a otra pequeña casa que fue devastada en un incendio. La función del edificio era guardar el ganado comunal que pastaba en las campas. Tras perder el uso ganadero, la construcción se utilizó como almacén hasta que en 1987 se iniciaron los trabajos de restauración, tranformándose en un edificio bioclimático y, desde 1995, sede del CEA (Centro de Estudios Ambientales). Toda esta zona pertenece ahora al término municipal de Vitoria-Gasteiz y se encuadra en el denominado Anillo Verde.

Foto de la Casa de la Dehesa con el monte de Olárizu al fondo
Origen: Flickr/eaudik
También es conocido como Olarizu el cerro que hay al sur de dichas campas, de 709 metros de altura. Su nombre oficial es alto de Santa Cruz de Olarizu o Kutzemendi, y también tiene su historia. Y es que en las laderas de dicho cerro se localiza el yacimiento arqueológico de Kutzemendi, que cuenta con restos de la Edad del Hierro, la romanización y el período medieval. En la cima del cerro se sabe también que existió una torre militar de la época de las guerras carlistas y, con anterioridad, según la Sociedad Landázuri y basándose en un documento de 1465, una ermita denominada "Ermita de Santa Cruz", que es de donde procede su nombre oficial. En la actualidad hay una cruz de 10 metros de altura erigida en 1951 en recuerdo de la Santa Misión de Vitoria, con una placa en recuerdo a 18 sacerdotes muertos durante la Guerra Civil.

La fiesta en la actualidad


La visita de mojones sigue siendo organizada por el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz el día de Olarizu. Sin embargo, está visita es sin más un acto protocolario y "solemne", ya que la original comprobación de los límites jurisdiccionales en la actualidad es llevada a cabo por técnicos del Negociado de Montes del Ayuntamiento gasteiztarra varios días antes del dia festivo.

La visita parte a primera hora desde de la Plaza Nueva, antigua sede del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y, acompañada de una banda municipal, se realiza a lo largo de la mañana por los diferentes mojones que toquen ese año.

Al finalizar el recorrido se realiza una comida popular, tras la cual la comitiva se desplaza a las campas de Olarizu en la denominada romería.

Campas de Olarizu el día de la fiesta
Durante toda la tarde hay organizados en las campas diferentes actos de animación, como son bailables, kalejiras, hinchables, etc. No faltan los puestos de productos artesanales, especialmente los de comida, como los habituales talos.

Mucha gente se suele animar a subir al cerro de Olarizu, para el que existen dos rutas, la que va directa desde las campas, más abrupta y pronunciada y solo transitable andando, y otra que sube dando un rodeo a todo el cerro y que es más transitable, pudiendo ir con carritos, bici, etc.

En plena ascensión
En la cima misma del cerro suele haber exhibiciones y concursos de herri kirolak, además de unas bonitas vistas de las campas y de toda la ciudad de Vitoria-Gasteiz.

Herri Kirolak en la cima
A última hora de la tarde se hace la vuelta de la romería desde las campas a la Plaza Nueva, donde se suelen organizar actos de animación.

Anécdotas y curiosidades

  • Diversas cuadrillas de blusas y neskas celebran o han celebrado actos el día de Olarizu, como los Blusas y Neskas Veteranos o Nekazariak.
  • Durante las romerías de Olarizu de los años 60 y 70 eran habituales incidentes reivindicativos de la época, aprovechando que las autoridades realizaban la visita a los mojones.
  • En 1968, en el marco de los denominados incidentes de 1968, Vitoria está bajo estado de excepción franquista. Las habituales pancartas reinvindicativas, pintadas contra el régimen, ikurriñas, etc. colocadas por los jóvenes en fechas de la romería fueron por tanto especialmente perseguidas por la Policía Armada (los denominados grises). En uno de estos sucesos los grises persiguieron a unos jóvenes en el casco viejo de Gasteiz, más concretamente en la entrada de la calle Nueva Dentro, cruzándose durante dicha persecución un hombre llamado Victoriano Ibañez entre los jóvenes y el jeep de la policía armada, resultando golpeado por el coche. El hombre murió días después en el hospital de Santiago Apostol debido a las heridas internas producidas por el fuerte golpe recibido en el atropello.


Referencias:
+ Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz
+ Euskonews (artículo de Miren Edurne Martín Ibarraran)
+ El Blog de Betoño
+ Boletines Gudari (1968-1978)

miércoles, 4 de agosto de 1999

Fiestas de La Blanca

Las fiestas en honor de la Virgen Blanca (Andre Maria Zuriaren jaiak en Euskera), más conocidas entre la ciudadanía como las fiestas de La Blanca o fiestas de Vitoria (o Gasteiz), son las fiestas principales de Vitoria-Gasteiz. Como su nombre indica, están dedicadas a la Virgen Blanca, patrona de la ciudad, y tienen lugar del 4 de agosto, día en el que se da inicio a las fiestas con el Txupinazo (y bajada de Celedón), hasta la noche del 9 al 10 de agosto, en la que se dan por finalizadas las fiestas con un espectáculo de fuegos artificiales (y la subida de Celedón), siendo el día 5 el día principal de la festividad, coincidiendo con el día de la Virgen Blanca.
Estas fiestas son además especiales para los blusas y neskas gasteiztarras ya que son las fiestas en las que más cobran vida las cuadrillas y en las que realizan la mayoría de sus actividades.

Pero no adelantemos acontecimientos, vamos primero con un poco de historia profundizando en las denominadas fiestas principales de Vitoria-Gasteiz, fiestas que como hemos visto están muy ligadas a la patrona de la ciudad. Es por tanto de recibo empezar hablando de dicha patrona.

La Patrona de la ciudad


Para la mayoría de nosotros, la patrona de Vitoria-Gasteiz, única y de toda la vida, es y ha sido la Virgen Blanca, por lo que vemos normal que en su honor se celebren estas fiestas, coincidiendo además la celebración con su día en el santoral. Pero, ¿ha sido esto así siempre?

No es baladí que el culto a la Virgen Blanca se remonta a los orígenes de la ciudad. Así, además de los fueros que aportó en 1181 el rey de Navarra Sancho VI el Sabio a la ciudad, refundándola sobre el poblado de Gasteiz como "Nova Victoria", los reyes de Navarra también introdujeron en la ciudad la devoción a esta advocación de la Virgen María. Sin embargo, esto no quiere decir que en aquella época la Virgen Blanca fuese la principal benefactora de los devotos vitorianos y, ni mucho menos, la patrona de la ciudad (si es que existía alguna patrona por aquel entonces). Esta creencia de que la Virgen Blanca es la Patrona desde los orígenes de la ciudad está basada, más que en documentos y hechos históricos, es una suposición (lógica y plausible) hecha por los historiadores de los siglos XIX y XX y que ha llegado hasta nuestros días como si fuese un hecho verídico.

Así, esta probado también que existe otra advocación de la Virgen María que ha tenido una devoción importante en Vitoria en sus inicios como ciudad. No es otra que Santa María, impulsada su devoción por otros reyes, los de Castilla, y en especial por otro rey sabio, Alfonso X el Sabio. Cuenta la historia que Alfonso X enfermó en Vitoria, estando en lo que el creía al borde de la muerte, y salvándose, según él, gracias a los rezos y plegarias que a Santa María hizo. Es un hecho biográfico que impresionó tanto al monarca que en la Cantiga 119 del Códice Rico de Florencia lo celebra con todo lujo de detalles:
Por eso os diré lo que me pasó cuando yacía en Vitoria tan enfermo que todos creían que iba a morir allí y no esperaban nada bueno de mí. Pues me dio tal dolor el dolor que yo mismo creí que era mortal y clamaba: Santa María, ayúdame y con tu poder extirpa este mal. Los médicos mandaron ponerme paños calientes pero yo los rechacé y en cambio, hice traer el libro de Ella; me lo pusieron y pronto me calmé dejé de gritar y de sentir el menor dolor y al poco tiempo me encontré muy bien...

Estamos hablando de la segunda mitad del siglo XIII, y este hecho valió para que Alfonso X se convirtiese en un gran benefactor de la ciudad, y en especial de una de sus iglesias. Así, este monarca fue el impulsor de la remodelación gótica de la actual catedral vieja de Vitoria, la catedral de Santa María (por entonces iglesia), construida a principios del siglo XIII bajo el reinado de Alfonso VIII de Castilla. Fue también Alfonso X quien donó a la ciudad la talla de Santa María, que siempre ocupó un lugar importante en la iglesia/catedral de su mismo nombre y que se encuentra actualmente en el Museo de Arte Sacro de la ciudad, sito en la catedral nueva, a la espera de que se vuelva o oficializar el culto en la catedral de Santa Maria. Esta talla, que cuenta ya con más de 700 años, estuvo presente en todos los acontecimientos importantes de la ciudad como representante de Santa María: el fuero, la voluntaria entrega, el juramento de los fueros de los reyes castellanos, etc. Casi se la podría considerar una patrona de facto...

Talla de Santa María de Vitoria en el
Museo de Arte Sacro (Fot. Quintas)
Pero Vitoria parece que ha sido una ciudad con gran devoción, y por ello había devotos para muchas vírgenes y santas, lo que hace que estas dos vírgenes, Santa María y la Virgen Blanca, no hayan sido las únicas con gran tradición. Así, otras vírgenes que también contaron con una fuerte tradición en Vitoria son, entre otras, la Virgen de la Esclavitud, la Virgen del Rosario, la Inmaculada, la Virgen de los Dolores o la Virgen de las Candelas. Sin embargo, parece ser que no fue ninguna de estas la que se hizo con el mayor protagonismo entre los vitorianos y el consiguiente patronazgo.

Sobre esto ha ahondado el historiador vitoriano Ismael García (ver referencias), aportando datos que nos llevan a pensar que con anterioridad a la patrona actual hubo en efecto otra, confirmada, y que esta otra no es si no Santa Ana, la madre de la Virgen María (es decir, de la Virgen Blanca).
La hipótesis de Ismael García parte de la referencia a varias citas, como la siguiente de Núñez de Cepeda de su obra "Hospitales vitorianos" (1931):
...sólo dos días, durante el curso del año, los moradores de Gasteiz y Vitoria se divertían clamorosamente (...) durante mucho tiempo el día de Santa Ana fue la fiesta principal de Vitoria, trasladada hoy al día cinco de Agosto en honor a la Virgen Blanca.

O esta otra cita del libro "Calles vitorianas" (1944), de Venancio del Val, en referencia al Cantón de Santa Ana:
Arranca el cantón de este nombre en la calle de las Escuelas para concluir en la de San Vicente de Paúl. Su nombre lo recibió de la gran devoción que en Vitoria existió hacia la madre de la Vírgen María. A ella se le tuvo durante algún tiempo por Patrona de la Ciudad y en su honor se celebraban fiestas, aún conocidas en el siglo XVIII

A partir de ahí, Ismael profundiza en la historia de Vitoria para comprobar que en efecto Santa Ana ha tenido un papel importante en Vitoria, teniendo calles, cantones, plazas e incluso una vecindad (la tercera) de la que aún en la actualidad es patrona. Existia en dicha vecindad una hornacina con una talla de Santa Ana -que se dice del siglo XV- que se conserva en la actualidad en el Museo Diocesano y de la que una reproducción de la misma fue recientemente recolocada en otra hornacina de otra vencindad (la anteriormente citada ya no existe) que venía ocupando la talla original durante las últimas décadas en esta otra vencindad, la segunda de la Correría.
La hipótesis de Ismael no esta desarrollada por completo (en ello está) y quedaría por determinar que llevó a esa pérdida de protagonismo de Santa Ana en favor de la Virgen María, pero es más que plausible que, en efecto, en algún momento entre los siglos XV y XVIII, Santa Ana fuese la patrona de Vitoria.

Volviendo a nuestra actual y querida patrona, ya en 1517 existe constancia de la existencia de una Virgen Blanca en Vitoria. Pero desde luego, un hecho destacado que hizo empezar a ganar protagonimo a esta frente al resto no es otro que el surgimiento, a iniciativa del Gremio de Cereros, de la Cofradía de Nuestra Señora la Virgen Blanca. Erigida canónicamente el 17 de junio de 1613 en la iglesia Parroquial de San Miguel Árcangel tenía (y tiene) por objeto honrar a Santa María, Madre de Dios, bajo la advocación de la Virgen Blanca y fomentar su devoción pública y privada así como promover todo tipo de actuaciones relativas a los ámbitos religioso, histórico, artístico y folclórico etnográfico relacionados con tal devoción. Con el transcurso de los años, y gracias en gran parte a esta cofradía, el culto a la Virgen Blanca se sistematizó en la ciudad.

En 1854 el concejo de la ciudad proclama a la Virgen Blanca, venerada en una iglesia importante de la ciudad como es la de San Miguel (donde se erigió su cofradía), como Patrona de Vitoria, un reconocimiento que el Vaticano ratificó en 1921. Su potente cofradía había conseguido cristalizar en patronazgo su fervor. Ese mismo año de 1854, para conmemorar el hecho, se encargó al escultor santero Alejandro Valdivieso una talla de la virgen, talla que se encuentra en la actualidad en la propia iglesia de San Miguel Arcángel, en su fachada exterior, presidiendo la plaza que lleva ahora su mismo nombre, la plaza de la Virgen Blanca (antigua Plaza Nueva), centro neurálgico de la ciudad. Ya en octubre de 1954, y para confirmar el protagonismo indiscutible que había obtenido en Vitoria, fue coronada canónicamente como Reina de la Ciudad en una ceremonia a la que acudieron miles de ciudadanos.

Talla de la Virgen Blanca en la hornacina de la iglesia
de San Miguel Arcángel (Fot. wikipedia)

Origen y evolución de las Fiestas de Vitoria


Como ocurre en la mayor parte de fiestas de ciudades y pueblos, estas tienen un origen religioso (católico), y las de Vitoria no son menos en este aspecto. De ahí este "breve" inciso del aparado anterior que nos ha servido para descubrir dicho trasfondo que toma cuerpo en la Patrona de Vitoria y, además de para recordar otras más que posibles patronas de la ciudad un tanto olvidadas en la memoria de los vitorianos, como son Santa Ana y Santa María, para ver como las tradiciones no son tan inamovibles como parecen o nos quieren hacer ver. Así se ve claramente que algo que parece que es de toda la vida y que por ello no debe cambiarse, en realidad se empezó a hacer en un momento dado y ha ido evolucionando, como todo.

Vamos ahora con las denominadas "fiestas principales" de la ciudad. "Principal" es un concepto un tanto abstracto, por lo que dependiendo la época histórica en la que nos encontremos, la considerada "fiesta principal" puede ser una u otra. En la actualidad, por duración, gente que moviliza y porque ya lo es de forma oficial, no cabe duda de que las fiestas principales son las fiestas en Honor de la Virgen Blanca. De ahí que también tengan el "título" de "Fiestas de Vitoria" o "Gasteizko Jaiak". Sin embargo este, como hemos llamado, título, no lo obtuvieron hasta 1884, año en el que, tras un acuerdo municipal, ya de forma oficial se decidió que los actos desarrollados durante las llamadas "Fiestas de Vitoria" fueran en honor de la Virgen Blanca, cuya festividad aparecería en el calendario litúrgico el 5 de agosto, celebrándose por tanto, como es natural, en agosto, para así coincidir con dicho día.

¿Pero qué había antes de 1884? Pues sucedía que bajo la denominación de "Fiestas de Vitoria" lo que se hacía era desarrollar una serie de actos y festejos durante los primeros días de septiembre (de 15 días de duración se puede ver que llegaron a ser en una nota del ayuntamiento de 1878), es decir, las fiestas de Vitoria eran los festejos y ferias que se celebran en la actualidad coincidiendo con la festividad de Olarizu, aunque suponemos que con más animación y una localización más amplia que la actual.

Para remontarnos antes de estas "ferias de Olarizu", que se popularizaron tanto en el siglo XIX, tenemos que volver a la Patrona de Vitoria, cuando en el anterior apartado se cita a Núñez de Cepeda indicando que "sólo dos días, durante el curso del año, los moradores de Gasteiz y Vitoria se divertían clamorosamente". Estos días parece ser que hacían referencia al 24 de junio, festividad de San Juan Bautista, y el 26 de julio, festividad de Santa Ana, la más que probable patrona anterior a la Virgen Blanca. Luego tenemos la cita de Venancio del Val que dice "A ella (Santa Ana) se le tuvo durante algún tiempo por Patrona de la Ciudad y en su honor se celebraban fiestas, aún conocidas en el siglo XVIII", y juntando las dos tenemos que, con anterioridad al siglo XIX, las Fiestas de Vitoria eran en julio y en honor a Santa Ana.

Fue durante el siglo XVIII y XIX que Santa Ana fue perdiendo su protagonismo frente a la Virgen Blanca, y es de suponer que fue en esos siglos que también las fiestas en honor a Santa Ana irían perdiendo importancia respecto a otras fiestas, como seguramente serían las organizadas en honor a la Virgen Blanca. Así pues, de todos estos datos se puede deducir que las festividades de Vitoria han venido siendo:
  • con anterioridad al siglo XVIII-XIX - en julio (alrededor del 26) en honor a Santa Ana
  • en siglo XIX la Virgen Blanca ya tendría bastante protagonismo, aunque que las fiestas en su honor fuesen o no las consideradas Fiestas de Vitoria son suposiciones por nuestra parte
  • siglo XIX - a principios de septiembre. Sobre todo la segunda mitad, y antes de 1884, hay un periodo en el que cobran gran protagonismo las "Ferias y Fiestas de septiembre", llegando a ser donominadas como Fiestas de Vitoria
  • a partir de 1884 hasta la actualidad - en agosto (coincidiendo con el 5) en honor a la Virgen Blanca
Este último cambio de fechas para trasladarlas definitivamente a agosto ya hemos dicho anteriormente que fue acordado en el Ayuntamiento, concretamente en una sesión de ese mismo año de 1884 presidida por el entonces Teniente Alcalde Romualdo Martínez de Alegría, con la finalidad de hacerlas coincidir con la festividad de la Virgen Blanca (el 5 de agosto). Sin embargo, en un principio las fiestas no comenzaban como en la actualidad el 4 de agosto, si no que empezaban el 1 de agosto. No será hasta 1953 cuando la Corporación municipal establezca el calendario festivo tal y como se conoce hoy en día.

La Blanca en la actualidad


En la actualidad las fiestas tienen su comienzo la víspera del día de la Virgen Blanca, el 4 de agosto, en la Plaza de la Virgen Blanca, situada en el corazón de la ciudad, donde miles de vitorianos y visitantes se reúnen para dar comienzo a la celebración con la bajada de Celedón, un muñeco que representa a un antiguo aldeano alavés, y que cruza la Plaza a través de un sistema de poleas. Tras la bajada, un miembro de una cuadrilla de blusas, caracterizado como tal, cruza la plaza desde el edificio hasta el que llegó el muñeco de Celedón (frente a San Miguel) hasta las escalinatas de San Miguel, odisea escoltada por los acompañantes del Celedón, voluntarios de diferentes cuadrillas de blusas y neskas. Tras llegar a la balconada de la Iglesia de San Miguel se le baila el tradicional aurresku y ya tras hablar se pueden oír los tradicionales y esperados: Gora Gasteiz!, Gora Celedón!... contestando la gente con un Gora! También se encienden puros y se descorchan miles de botellas de cava. Los jóvenes piden agua en las calles colindantes a la plaza y últimamente se bañan en céntricas fuentes. Así se inician las Fiestas, que duran del día 4 al 9 de agosto, siendo el día 5 el Día de la Virgen Blanca.

Bajada de Celedón
Son protagonistas de estas fiestas las cuadrillas de blusas, agrupaciones de vitorianos y vitorianas que ataviados con los trajes típicos organizan y protagonizan numerosas actividades y llenan de buen humor estos días. Se organizan diferentes espectáculos, conciertos y verbenas para todos los gustos en varios escenarios esparcidos por la ciudad. Orquestas y txarangas circulan las veinticuatro horas del día, especialmente por la zona del Casco Viejo, centro neurálgico de la diversión. También se instalan mercadillos y barracas, atracciones de feria, txosnas, se organizan corridas de toros por las tardes, fuegos artificiales y toros de fuego. Por la mañana hay vaquillas. Para los más tradicionales, el día 4 se realiza la Procesión de los Faroles, instaurada en 1895, en la que se pueden admirar estas joyas únicas, y se puede asistir al Rosario de la Aurora el día 5.

El día 7 se celebra el Celedón Txiki, una recreación de la bajada de Celedón, con los niños como protagonistas, que tienen actividades pensadas para ellos durante todas la fiestas. Por su parte, el día 8 de agosto está dedicado al blusa veterano, y las calles se invaden de nostálgicos de la tercera edad ataviados con blusones de todas las cuadrillas, incluídas algunas ya desaparecidas de los años 60. Y por último el día 9 de agosto es tradicionalmente llamado día del guarro, en la que las cuadrillas en los pasacalles, desfilaban embadurnados de harina, aunque esta tradicción cada vez tiene menos seguimiento por parte de las cuadrillas. También se potencian actividades culturales propias del País Vasco, con campeonatos deportivos de pelota vasca, y conciertos de trikitixa y campeonatos de bertsolaris.

Paseillo de ida de los blusas
La ciudadanía resulta muy importante en estas fiestas; los vitorianos disfrutan y participan activamente en la celebración, y son buenos anfitriones y guías para aquellos que deseen conocer su ciudad en estos días.

Además de la algarabía festiva son de gran importancia las funciones religiosas que tienen lugar los días 4 (Vísperas, Procesión de los Faroles) y 5 de agosto (Rosario de la Aurora y Misa Pontifical), a las que acuden miles de vitorianos. Es la Cofradía de la Virgen Blanca, bajo los auspicios de la Diócesis de Vitoria, el principal motor de estas celebraciones.


Referencias:
- Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz
- Enklabe Arquológica (blog de Ismael García)
- La "otra" patrona de Vitoria (El Correo)
 

domingo, 25 de julio de 1999

Santiago - Día del Blusa y de la Neska

El primer días del bluso se celebró en Vitoria-Gasteiz en el mes de julio de 1945, siendo las primeras ediciones el último domingo de dicho mes. Posteriormente y hasta la fecha se instauró la fiesta en la fecha fija del 25 de julio, coincidiendo con el día de Santiago.
Los protagonistas de esta celebración son los Blusas y Neskas, que es como se llaman a los miembros de las cuadrillas de la ciudad. Ese día, las cuadrillas (formadas por unos dos mil blusas ataviados con el traje tradicional) inician el día participando en un homenaje en recuerdo de los antecesores fallecidos en el cementerio de Vitoria.

Acto seguido, a las diez y media comienzan los actos lúdicos con la carrera de burros, uno de los festejos más populares de este día, en el que representantes de cada cuadrilla deberán poner a prueba sus habilidades a lomos de un asno en un circuito cerrado en la renovada Plaza de la Virgen Blanca.

Blusas y Neskas en la carrera de burros
Además, miles de vitorianos cumplirán con la tradición de comprar ristras de ajos en el mercado que se instalará en las calles Portal del Rey y Cuesta de San Francisco, que lucirán al hombro durante la mañana.

Tradicional venta de ajos
La oferta festiva se completará con la Feria Agrícola y Ganadera de Santiago, en el campus universitario, en el que se expondrán selectas cabezas de ganado y se celebrará una feria de compraventa. Allí se repartirán tres mil raciones de vaca terreña, para saciar el hambre de los miles de personas que suelen acudir.
Un concierto de la banda municipal en el quiosco de la Florida y deporte rural en la plaza de los Fueros completan el cartel de la mañana.

Ya por la tarde los blusas y neskas realizan lo que tradicionalmente se llama paseillo a los toros, en el cual conjuntamente con una txaranga o con los grupos de txistus amenizan el centro Gasteiztarra. además de esto pasaran lo que resta de día y la noche animando las calles.

Todo ello servirá para calentar motores de cara a la cada vez más cercana bajada de Celedón que da inicio de las fiestas de la Virgen Blanca, el 4 de agosto.

sábado, 1 de mayo de 1999

Estibaliz

La Vírgen de Estibaliz es la patrona de Álava y los alaveses, como con San Prudencio, celebran su festividad. Esta celebración es apenas un par de días después de la del patrón de Álava, San Prudencio, es decir el 1 de mayo, y su acto principal es la romería hasta el Santuario de Nuestra Señora de Estibaliz, situado en un cerro sobre la localidad alavesa de Argandoña.

Santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz en la actualidad

Historia


Las celebraciones en honor a la Virgen de Estibaliz, actualmente patrona de Álava, están directamente relacionadas con la historia del Santuario de Nuestra Señora de Estibaliz (de Santa María de Estibaliz), punto central de dichas celebraciones, y de la talla que en él se encuentra y que representa a la Virgen de Estibaliz.

Para comenzar, hay que remontarse hasta la época de los romanos para saber el origen del topónimo, y es que se cree que el nombre del cerro de Estibaliz deriva del latino "aestas-atis" (veranos), tal vez relacionado con un lugar de descanso veraniego ubicado durante dicha época en el cerro o los alrededores. Esta creencia tiene como base una lápida encontrada en la zona dedicada a Julio Flaco.

Sin embargo, fue durante la Edad Media que el lugar se erigió en cabeza de un condado dependiente del reino de Navarra, y vinculado a la familia de D. Sancha de Pamplona, condesa de Álava (por su matrimonio anterior con Álvaro Herraméliz) e hija de los reyes de Navarra. Al casar ésta con Fernán González (alrededor de 932), entra en la vinculación Castilla. Así, el hijo de Gonzalo Tellez (hermano o yerno de Fernán), Aurivita Diego, puebla Villafranca de Estíbaliz (pueblo situado bajo el cerro de Estibaliz) con su casa solar e iglesia de Santa María. Es por estas fechas (siglo X) que se alzaría el templo.

Por otro lado, está la cofradía y cofrades de Oca, más tarde llamada de Arriaga, y que se sabe ya existía en el siglo X gracias a un privilegio del rey de Navarra fechado el 962 en donde se les hace mención. Dicha cofradía se reunía en el campo de Oca, próximo a Arriaga, el 1 de mayo de cada año, día en el que celebraban una solemne procesión con la imagen de la Virgen de Estíbaliz, llevándola a la ermita de San Juan Bautista, enclavada en el campo de Arriaga. Nombraban 4 alcaldes jueces universales para que gobernasen durante el año siguiente toda la tierra de Álava, y de éstos uno era justicia mayor, el cual se encargaba de dar las sentencias y vivía en la casa de la cofradía, teniendo obligación de trasladarse al otero y somo de Estíbaliz a fallar las causas el día 1 de mayo. Este 1 de mayo de cada año se celebraban los "Juicios de Dios o Desafíos y Desagraviamientos de Estíbaliz". En el Real Privilegio se dice, entre otras cosas:
et más, en quanto a los desafíos et desagraviamentos que han acostumbrado, como fasta aquí, los fagan et puedan facer de aquí adelante somo el otero de Estíbaliz; es a saber: en los días primeros del mes de mayo, después del sol salido fasta el sol entrado, et non desde más adelante, nin primero fasta otro día primero de mayo de otro año, et se puedan hedir los homes unos a otros en razón de sus fechos et agraviamientos cualesquiera día que dicho es de suso fasta sol entrado, de cuerpo a cuerpo, et nenguno los pueda contrallar, fuera aide que no fuedan fogar nin facer tales peleas con fallestenes, nin saetas, nin con otras armas de lanzar, dardos et espadas, et pabesas, etc.

Talla de NªSª de Estibaliz (aspecto actual)
Durante los siglos X al XII dichos terrenos en los que se asienta el santurario pertenecieron a los condes González, que se nombraban con el patronímico "de Estibaliz". De esa época hay documentos sobre una cesión de dichos condes al monasterio de San Millán. Así, cuando en 1138 doña María López de Estíbaliz, hija de Lope González, hace una donación a los benedictinos cluniacenses del monasterio de Santa María la Real de Nájera, parece existir ya unas dependencias de tipo monasterial. Estas sospechas cobran aún mayor solidez al descubrirse a comienzos del siglo XX vestigios cenobiales a los pies del templo asi como la existencia de un pozo alrededor del cual pudo haberse erigido un claustro.

Fue en esta época benedictina que se unen definitivamente las historias del santuario y de la imagen (presumiblemente la talla que presidía los juicios y juntas de la cofradía de Arriaga) ya que se coloca esta última de forma permanente en dicho santuario. Sobre esto hay referencias que indican como la imagen atrae a peregrinos y dignatarios del reino y la provincia.

Posteriormente, en 1431, los mojes vendieron el santuario a Fernán Pérez de Ayala, conde de Salvatierra, por el precio de 2.000 maravedís de juro de heredad, situados en las alcabalas de la villa de Nájera, y 1.000 florines de oro del cuño de Aragón, como consta en la escritura del 5 de julio de 1431.
Los señores de Ayala estuvieron como poseedores y patronos de Estíbaliz por más de una centuria, hasta que Don Atanasio de Ayala, heredero y mayorazgo de la casa de Ayala, determinó en 1542 ceder el patronato de Estíbaliz al hospital de Santiago de Vitoria y al Ayuntamiento, Justicia y Regimiento de la misma. Por este motivo se le dieron a D. Atanasio 1.500 escudos de oro sacados del fondo del hospital de Santiago.

Así, desde que el hospital de Santiago se hizo cargo del santuario de Estíbaliz había en él un ermitaño llamado el Páter, que era simplemente un colono sacristán que pagaba sus rentas a dicho hospital. Por estos años el monasterio deja de ser tal para funcionar sólo como una iglesia. En los siglos XVII y XVIII apenas hay menciones del santuario, salvo algunos documentos en los que se indican peregrinaciones y procesiones varias a la iglesia por parte de los pueblos de alrededor.
Esta época fue por tanto para el santuario una époco de decadencia y semiabandono, incluso sufrió varios intentos de venta, como el de 1793 al capitán general de Álava, Luis de Urbina. Pero no tocó fondo hasta la época de las guerras carlistas, momento en que el templo sufrió un terrible incendio que lo llevó al límite de la supervivencia (se dice que el culto desapareció definitivamente entre agosto y octubre de 1835).

Santuario de Estibaliz según dibujo del siglo XIX

Sin embargo, allá por el año 1880, el ilustre político e intelectual alavés Ricardo Becerro de Bengoa y unos amigos se acercaron al Estíbaliz en busca de la imagen de Nuestra Señora. No tuvieron que ascender hasta lo alto del cerro para encontrarla (el templo románico estaba en estado ruinoso) sino que fueron a la parroquia de la vecina Villafranca. Allí se encontraba la talla, en uno de los altares, "cubierta con un bordado manto de tonelete y disfrazada por completo".
Con idea de devolver la imagen a su esplendor original, la trajeron a Vitoria y la depositaron en el Hospital de Santiago donde procedieron a su examen. He aquí -de su propia pluma- lo que encontraron:
Desnudámosla de su rico traje moderno, que ocultaba su verdadero mérito, y nos hallamos en presencia de una rara escultura del siglo XII. ¡Con qué lastima contemplamos su mutilado conjunto! La imagen es de madera, está sentada y le faltan la cabeza, las manos y el Niño que los tiene postizos. En las catástrofes sociales de nuestro siglo [se refiere a las guerras carlistas], la mano alevosa de los combatientes llegó a aquel solitario templo y arrojó a la Virgen de su altar, que fue recogida y conservada por la piedad de los vecinos de Villafranca.

Pasaron algunos años hasta que en 1897 el joven escultor alavés, Lorenzo Fernández de Viana, recibió el encargo de restaurar la talla. Sobre las circunstancias de tal labor, contamos con una carta de 1918 donde el artista relata:
Así pues, hice la cabeza coronada inspirándome en las imágenes de la época o al menos más próximas al período bizatino y bizantino-románico, encajándola sobre las huellas del cuello que denunciaban el arranque de su primitiva cabeza. Las manos son también nuevas y empotradas en los huecos respectivos y dándoles el aspecto inocente y algo violento, característico con la típica flor o fruta de granada abierta, a la derecha, y el antebrazo izquierdo con la mano un tanto encorvada para sostener al Niño que también se hizo nuevo.

Es  también por esta época, en 1904, que el Ayuntamiento vitoriano y la Diputación alavesa comienzan la restauración del santuario, muy dañado por entonces. Ya en 1906 se reanuda el culto y en 1913 se da por concluida esta primera restauración. Posteriormente R. Uralde y J. Apraiz agrandan la nave añadiendo un hastial al coro.

Santuario de Estibaliz en 1924
Es en 1923 que Nuestra Señora de Estíbaliz es coronada canónicamente y, coincidiendo con esta coronación, se cede el usufructo del santuario y sus pertenencias a los religiosos benedictinos de la abadía de Silos.
Posteriormente, en 1941, es nombrada por el Papa Pio XII patrona de Álava, lo que generaliza su celebración a toda la provincia.

Celebración en la actualidad


Ya se ha visto como el Santuario de Estibaliz ha sido objeto de peregrinaciones y procesiones. Así, en la actualidad, es la romería a dicho santurio uno de los ejes principales de las celebraciones, principalmente desde Vitoria-Gasteiz, aunque existen desde más municipios, como patrona de Álava que es.

El templo se asienta en un cerro sobre la localidad de Argandoña, a unos 11 kilómetros de Vitoria, y es este camino el que recorren gran número de vitorianos, ya sea en la romería o para acercarse al santuario a lo largo del día, ya que se realizan diferentes actividades a su alrededor.
En la actualidad, existe la ruta verde (camino de tierra compacta por el que solo se puede ir andando o en bicicleta) del antiguo ferrocarril Vasco-Navarro que permite acercarse andando desde Gasteiz a la vez que se disfruta de los bonitos paisajes de la llanada alavesa.

Ya en el santuario, además de las celebraciones religiosas en honor a Nuestra Señora de Estibaliz, se celebran diferentes actividades como son exibiciones de Herri Kirolak, grupos de danza vasca, concursos gastronómicos, con la patata alavesa como protagonista, o el concurso de pintura al aire libre que ya es tradicción. También se puede disfrutar de los pasteles vascos, talos, tortillas de patata por supuesto, y otros productos artesanales que ofrecen diferentes puestos situados a los alrededores del santuario.

Puesto artesanal en las inmediaciones del santuario
Unas semanas antes de esta celebración existe una carrera pedestre de poco más de 15 kilómetros organizada por el club de montaña Manuel Iradier que une los dos puntos donde finalizan las dos procesiones de los patrones de Álava y que va desde las campas de Armentia hasta el Santuario de Estibaliz en su mayor parte por la vía verde anteriormente citada.

Referencias:
+ Euskomedia
+ Blog Enklabe Arqueológica
+ VitoriaToday

martes, 27 de abril de 1999

San Prudencio

El 28 de abril es el día de San Prudencio, patrón de Álava, y como tal se celebra su festividad. Esta celebración se ha convertido en uno de los días memorables en la capital de la provincia, Vitoria-Gasteiz, y es que la ciudad organiza varias actividades y actuaciones. Aunque el día del patrón es el 28, las celebraciones se dan desde el 27 de abril.

Historia


La celebración de San Prudencio data al menos de 1483, que es de cuando data el documento más antiguo donde se menciona dicha festividad, en un calendario donde se recogen todas las festividades que por entonces guardaba el Ayuntamiento. En el calendario se dice, sin especificar un día en concreto, que San Prudencio se celebra efectivamente en abril. También cabe destacar que en dicho documento se dice que las fiestas ahí citadas vienen celebrándose desde antiguo (sin decir desde cuando), de donde se puede deducir que la festividad de San Prudencio se celebra desde antes de 1483.

El origen de la romería a San Prudencio tiene que ver con lo establecido en las primeras ordenanzas de la Iglesia Colegial de Santa María de Vitoria (actual Catedral). Éstas datan de 1498 y señalan que los canónigos tenían la obligación anual de ir a decir misa a la iglesia de Armentia el día de San Prudencio. Concretamente, el texto dice así:
Que el día de Señor de Sant Andres é San Prudencio que dexando la dicha Iglesia pral. Colegial de Santa Maria hayan de ir todos Chantre é Thesorero é Canonigos á la dicha iglesia de Armentia é digan todos los officios cantados solemnemente en la dicha iglesia de Armentia segund por la dicha Bula se contiene á primis vesperis usque ad secundas inclusive.

Aunque pueda resultar sorprendente, por aquel 1498 aún no existía en Vitoria reliquia alguna que venerar. Los restos mortales del santo hacía siglos que se custodiaban en el monasterio de Monte Laturce (Clavijo, La Rioja), y no fue hasta 1580 que una representación de la susodicha iglesia colegial de Santa María logró le fuese cedida una parte del cuerpo de San Prudencio. La llegada de la reliquia a nuestra ciudad estuvo rodeada de una gran celebración. Landazuri la describe así:
Se acordó que el día de su público recibimiento saliesen todos los vecinos al Convento de Religiosas de Santa Clara, avisando también para el mismo efecto a los dos Cabildos de la Colegial y Universidad de Beneficiados, los quales juntos con la Ciudad se hallaron a este plausible recibimiento. Mandose por la Ciudad que fuese llevada la cera perteneciente a las Cofradías de la Veracruz, y Santísimo Rosario. Hízose la procesión, y función con el mayor aplauso y suntuosidad.

Más de medio siglo después, otra fecha importante para el culto de San Prudencio será 1644, pues fue en ese año que Álava lo tomó oficialmente como patrón. Es entonces que la fiesta empieza a celebrarse de un modo parecido como hoy día la conocemos.
Se establece una procesión general para el día 28 de Abril "con sermón y otros regocijos", y una rogativa pública hacia el enclave de Armentia que, curiosamente, tenía lugar el día después al del Santo. A esta última asistían: "los dos Cabildos de la Colegiata y Universidad de Beneficiados, el Procurador Síndico General de la Ciudad en su nombre, y todos los Mayorales de las veinte y dos Vecindades en representación de ellas, y de los demás vecinos".

No acaba aquí el relato de los orígenes de la tradición de las fiestas de San Prudencio, de hecho los siglos XVIII y XIX fueron muy importantes en la consolidación 'legal' del santo como patrón de Álava... resulta que no todos los alaveses estaban de acuerdo ya que muchos pensaban que este santo (frente a otros muchos existentes en el Territorio) era una suerte de imposición por parte de los vitorianos. Esto queda patente en que hasta 1926 la celebración de los festejos concernía únicamente al Ayuntamiento de Vitoria y no es hasta esta fecha que se involucra también la Diputación Foral de Álava.

Inauguración de la estatua de San Prudencio,
por el actual paseo de Armentia, en 1940
(Enrique Guinea / Archivo Municipal de Vitoria)
Para la siguiente fecha importante en esta festividad ya no hay que remontarse tanto, y es que fue en la segunda parte del siglo XX cuando se empezaron a celebrar los diferentes actos, ya tan arraigados, del día previo a San Prudencio.
Se considera 1975 como el año en el que se celebró en Vitoria-Gasteiz la primera Tamborrada asociada a la festividad de San Prudencio. Sin embargo, según se refleja en los periódicos de la época, al menos desde 1964 ya se celebraban en Vitoria diversas actividades similares a la Retreta, así como concursos gastronómicos y grupos de danza vasca.

Danzas en las campas de Armentia en honor a San Prudencio, en 1964
(Santiago Arina y Albizu / Archivo Municipal de Vitoria)
Sin embargo es en dicho año de 1975 cuando más se involucran las sociedades gastronómicas de Vitoria, teniendo sus miembros un papel protagonista en el desfile que tuvo lugar esa noche por las calles del centro de la ciudad y que debido a la gran aceptación entre la ciudadanía dió lugar al evento de la Tamborrada que se celebra hoy en día.

Primera Tamborrada en 1975
(ARQUÉ / Archivo Municipal de Vitoria)

La celebración en la actualidad


Todo comienza con la Retreta, que proclama el inicio de la festividad. Esta actuación popular tiene lugar la noche del 27 de abril, desde la balconada de la Casa Consistorial en la Plaza Nueva de 20:00 a 21:00 y desde la balconada del Palacio de la Diputación en la Plaza de la Provincia de 21:00 a 22:00. La Retreta consiste en hacer una proclamas con trompetas y tambores cada cuarto de hora.
Tras la Retreta tiene lugar, en la Plaza de la Provincia, la Tamborrada. La Tamborrada consiste en varias actuaciones de grupos de danza vasca y sociedades gastronómicas, vestidos estos últimos con el traje de cocinero, y todas ellas acompañadas de sus músicos y majorettes. Tras la concentración inicial en la Plaza de la Provincia, se realiza un desfile de las mismas por las calles del casco medieval y centro de Vitora-Gasteiz.

Actuación de majorettes durante la Tamborrada
en la Plaza de Provincia, frente a la Diputación Foral de Álava
El siguiente día, el 28 de abril, es el día propiamente dicho de San Prudencio, también llamado entre los alaveses como el santo meón, por la gran probabilidad de lluvia que suele haber este día.
Este día se celebra una romería popular a Armentia, lugar de nacimiento del Santo, y más concretamente a la Basílica de San Prudencio de Armentia, donde se hace la veneración de las reliquias del Santo. Tras la celebración religiosa, en las campas que rodean la basílica, se desarrollan concursos gastronómicos (caracoles y tortillas de perretxicos son la comida típica de este día), deporte rural y otras actividades que durarán todo el día.

Procesión con la imagen de San Prudencio

Campas de Armentia, con la basilica al fondo
También si instalan multitud de puestos de productos artesanales, como las rosquillas de anís o los talos de chorizo recién hechos, también típicos este día.

Rosquillas de anís
La letra de la canción popular es:
Castellano:
    Suena el tun, tun y con él la trompeta,
    Es la retreta de nuestro patrón. (Bis).
    Los alaveses, en este día, con alegría y con buena unión.
    Celebran fiestas a San Prudencio, a San Prudencio su patrón.
    Suena el tun, tun y con el la trompeta,
    Es la retreta de nuestro patrón. (Bis)
Euskera:
    Tuntunarekin turuten doinua
    gure zaindariaren eguna (berriz)
    Arabatarrok egun honetan,
    elkartzen gara alaitasunez,
    ospatutzeko Prudentzio jaia,
    gure patroi handia.

Zortziko de San Prudencio, del vitoriano José Fresco con letra de Serafín Cuadra:
    Buenas tortillas de perretxikos
    Con huevos frescos y buen jamón
    Que son los útiles más convenientes
    Para este día de animación
    Arriba todos los alaveses
    De alma sencilla y buen corazón
    Celebren fiestas a San Prudencio
    A San Prudencio que es su patrón

Referencias:
+ Blog Enklabe Arqueológica

sábado, 13 de febrero de 1999

Carnavales

El Carnaval es una celebración que tiene lugar inmediatamente antes del inicio de la cuaresma cristiana, periodo que se inicia con el Miércoles de Ceniza y que tiene fecha variable (entre febrero y marzo según el año), ya que se celebra cuarenta días antes del Domingo de Ramos, que da inicio a la Semana Santa, teniendo este día fecha movible entre marzo y abril.

Historia


¿De donde viene la fiesta del Carnaval? A comienzos de la Edad Media la Iglesia Católica propuso una etimología de carnaval: del latín vulgar carnem-levare, que significa 'abandonar la carne' (lo cual justamente era la prescripción obligatoria para todo el pueblo durante todos los viernes de la Cuaresma).
Posteriormente surgió otra etimología que es la que actualmente se maneja en el ámbito popular: la palabra latina carne-vale, que significa 'adiós a la carne'.

Pero a fines del siglo XX varios autores comenzaron a sospechar el origen pagano del nombre. Carna es la diosa Celta de las habas y el tocino. También estaría conectada con fiestas indoeuropeas, dedicadas al dios Karna (que en el Mahabhárata aparece como un ser humano, hermano mayor de los Pándavas, hijo del dios del Sol y la reina Kuntí).
Actualmente el carnaval se ha convertido en una fiesta popular de carácter lúdico. El término «Carnaval» se aplica también a otros tipos de festividades que no están situadas en el tiempo de las carnestolentas (tiempo previo a la cuaresma), pero que comparten elementos similares, tales como los desfiles de las comparsas

Celebración en Vitoria-Gasteiz


Esta fiesta, de caracter internacional, pese a su origen pagano se celebra principalmente en países con tradición o masa social cristiana, y como tal se celebra en Vitoria-Gasteiz, donde es una fiesta muy participativa y de gran tradición.

Los carnavales en Vitoria-Gasteiz comienzan con la celebración del Jueves de Lardero por parte de cientos de niños y niñas de diferentes escuelas de la ciudad y concluyen con la Quema de la Sardina del Martes de Carnaval. El Sábado de Carnaval es la jornada más popular, día en el que el casco histórico y el centro de la ciudad se inundan del mejor ambiente festivo.

  • Jueves de Lardero
El día de comienzo del Carnaval se celebra cantando en Vitoria-Gasteiz.
Los coros infantiles de la Academia Municipal de Folklore - Musika Etxea y de la Federación Alavesa de Coros Infantiles Arabatxo son los protagonistas desde las primeras horas de la tarde. Juntos recorren cantando la ciudad disfrazados para finalizar en una actuación conjunta en una de las céntricas plazas de la ciudad (habitualmente en la Plaza de los Fueros).


  • Viernes de Carnaval
El Viernes tiene como principal acto la celebración del tradicional Concierto de Carnaval, a cargo de la Academia municipal de Folklore con la colaboración de la Asociación Cultural Indarra y diversos grupos musicales y coros de la ciudad.


  • Sábado de Carnaval
El día principal de las fiestas de Carnaval de Vitoria-Gasteiz es por excelencia el sábado. Como marca la tradición, la jornada característica del carnaval vitoriano se inicia al mediodía con la llegada de los pintores a la estación de tren a ritmo del conocido pasacalles que cuenta cómo los pintores acuden a su ciudad para celebrar el carnaval.
Los pintores, tras su llegada, visten la estatua de El Caminante en la Plaza del Arca rodeados de un gran ambiente festivo.


Por la tarde se podrán degustar torrijas en la Virgen Blanca, antes de ver cómo las comparsas parten con sus carrozas desde el Centro Cívico Iparralde hasta el Parque de La Florida, desfilando por las principales calles de la ciudad.
Avanzada la tarde, la Asociación Cultural de Arte Popular Vasco "Indarra", anima las calles del casco histórico y centro de la ciudad con un espectáculo itinerante de danza.
Continúa la animación de las calles del centro de la ciudad con grupos de batucada, finalizando la jornada festiva con una verbena en la Plaza Nueva.


La noche del sábado al domingo es además la más animada de carnavales, en la que los gasteiztarras, especialmente los jóvenes, aprovechan para salir de fiesta por el casco viejo yendo la gran mayoría disfrazados.

  • Domingo de Carnaval
El Domingo por la mañana las principales calles de Vitoria-Gasteiz son de nuevo recorridas por el desfile de comparsas de carnaval prolongando durante todo el día el ambiente festivo por la ciudad.


  • Martes de Carnaval
Por la tarde se celebra en la plaza de España una verbena popular en la cual tiene lugar la Quema de la Sardina.. Al acto acuden las plañideras, las comparsas y muchas personas que tristemente se despiden de los días de fiesta. A los sones de una marcha fúnebre es quemada la sardina, dando fin al Carnaval gasteiztarra.


Referencias:
+ Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz
 

martes, 2 de febrero de 1999

Celedón

Celedón es el personaje que con su llegada, bajando del cielo con un paraguas, abre las fiestas patronales de Vitoria-Gasteiz, celebradas en honor a la Virgen Blanca (Andre Mari Zuria), cuya festividad se conmemora el 5 de agosto.
Los festejos dan comienzo un día antes con dicha Bajada de Celedón que se realiza en la Plaza de la Virgen Blanca ante una gran multitud que recibe al personaje encendiendo puros y abriendo botellas de champán.

Celedón comienza su bajada desde "la Gloria" para alegrar las fiestas
(Fot. L&P - 1992 - Arch. Mun. de Vitoria-Gasteiz)
El día 4 de agosto, desde lo alto de la torre de la iglesia de San Miguel, a las seis de la tarde, después de tirar el chupinazo, baja Celedón (un muñeco suspendido por una cuerda) "volando" sobre toda la gente y con su paraguas abierto, y llega a un balcón del que sale ya convertido en humano.

Celedón a punto de entrar en el balcón de la calle Postas desde
donde ya en carne y hueso atravesará toda la plaza (Fot. 2014)
De ahí se dirige hasta la balconada de la Iglesia, para pasar en esta ocasión caminando entre la multitud. Cabe destacar que esta odisea la hace acompañado, desde el 2006, de blusas y neskas voluntarios que le ayudan a avanzar entre la marabunta de gente (anteriormente lo hacía escoltado por policía municipal y, antes de eso, en solitario acompañado por músicos, algo implanteable en la actualidad ante la masificación del evento). Y es desde la balconada de la iglesia desde donde Celedón da un discurso alentando a todo el mundo a la diversión e inaugurando de esta forma las fiestas de la Virgen Blanca. Posteriormente en la noche del 9 al 10 de agosto abandona la ciudad volando hacia el cielo vitoriano despidiéndose hasta el siguiente año. En 1986, de forma excepcional, las fiestas de Vitoria finalizaron 24 horas más tarde, por lo que dicha subida se produjo la noche del 10 al 11 de agosto.

Celedón, ya en la balconada de San Miguel,
alentando a la multitud (Fot. 2014)

El personaje histórico


El personaje de Celedón es personificado año tras año desde 1957 por el blusa elegido para la ocasión. En la actualidad es imposible entender las fiestas de Vitoria-Gasteiz sin este personaje "ficticio" pero, ¿existió en realidad un Celedón "real" en que se base tan querido personaje? Sobre esto hay varias teorías y candidatos, siendo dos los que más adeptos tienen.

Estatua de Celedón en la balconada de San Miguel
El primer candidato a Celedón, propuesto por primera vez por Manuel de Lekuona en 1924, era un guerrillero carlista de Andagoya. Hablamos de Celedonio Iturralde Armentia, nacido en la aldea zuiarra de Bitoriano, cerca de Murgia, en 1810, bautizado como su tío, y cuyos padres eran Benito Iturralde Inchaurregui y María Armentia Saenz de Lafuente, naturales de Bitoriano y Murgia respectivamente.
Parece ser que fue un ferviente defensor de la causa carlista y ya siendo un joven participó en la Primera Guerra Carlista (1833-1840). Tras la primera guerra volvió a sus quehaceres y así, en 1843, se casó en Anda con Juana Montoya (existe registro de la boda), natural de Katadiano, el 10 de octubre del mismo año. Posteriormente el matrimonio marchó a Andagoya, donde se debió construir una casa nueva (hecho más que probable).

Celedón participó también en la Tercera Guerra Carlista (1871-1876) -la segunda no afectó apenas al territorio- donde destacó por sus actividades guerrilleras, siendo un destacado cabecilla y llegando incluso a ser nombrado brigadier (aquí podéis ver más en detalle sus andanzas, no confundir con este otro Celedonio de Navarra). Tras la finalización de la guerra se volvió al pueblo donde se hiciese en su momento la casa nueva, a Andagoya, donde murió el 20 de julio 1889 (registro defunción).

Fue en la tercera guerra carlista donde conincidió con el organista y compositor vitoriano Pedro Fernández de Retana Ruiz de Azua, haciéndose amigos. Existe la leyenda que asegura que entre los carlistas se utilizaba la contraseña "Celedón ha hecho una casa nueva". Otros dicen que el cantar "Celedón ha hecho una casa nueva con ventana y balcón, a Celedón le gusta mucho el vino, a Celedón le gusta mucho el ron" fue usado por los liberales para burlarse de los carlistas y de su cabecilla para ser más concretos. Puede que de uno de estos hechos haya venido la inspiración para que este compositor, en 1878, le dedicase expresamente a Celedonio Iturralde un pasacalles en la que aparece por primera vez referenciada "oficialmente" la famosa "casa nueva" de Celedón.

Sobre la casa de Celedón, se cuenta en Anadagoya que estaba hubicada donde se encontraba una vieja casa-torre que fue prácticamente derribada entera y de la que solo se conserva un lienzo de pared donde hay ahora una cabaña. También se dice en Andagoya que Celedón fue carbonero, uno de los tantos en el valle que subían a la zona conocida como Las Carboneras, en la sierra de Gibijo. Igualmente, se recoge entre las leyendas populares que la canción allí se canta con matices: "Ay Celedón, ha hecho una casa nueva. Ay Celedón, sin ventana ni balcón". Una forma de bromear ante la llegada del vecino nuevo que había hecho la única casa de nueva construcción en los últimos años.

El segundo candidato, que es el que cuenta con más adeptos, es el propuesto posteriormente por José Miguel de Barandiarán (compañero de estudios de Manuel de Lekuona), y que nos lleva a  Celedonio Anzola García de Andoin. Este Celedón tampoco nació en la capital alavesa, sino en Zalduondo (Zalduendo de Álava), pueblo de la llanada alavesa, un lejano 25 de septiembre de 1796. Hijo de Ignacio Anzola Aranegui, natural de Aletxa, y María Francisca García de Andoin Fernandez de Landa, vecina de Zalduondo, fue bautizado como Juan Zeledonio, como se puede apreciar en su registro sacramental de bautizo (en este registro aparece además con Anzola y Burreta de primer apellido, igual que todos sus hermanos menores, los mayores sin embargo, y el mismo en otros registros, aparecen como Anzola a secas. También se puede ver en otros artículos que aparece apellidado como Alzola, que es como aparece en el registro de bautismo su abuelo, pero nadie más, así que el correcto sería Anzola).

Tras pasar la infancia y parte de la juventud en su hermosa villa natal Celedonio, contando tan solo con 21 años de edad, cogió sus bártulos y se fue a Gasteiz a trabajar, ciudad por aquel entonces de apenas diez mil habitantes apiñados en torno a su Casco Viejo. Aquí se instalaría en una de las primeras casas de la cuarta vecindad de la calle Zapatería, dedicada a Nuestra Señora de la Merced, cerca del Cantón de Anorbín. Ocho años después, en 1825, se casó en Santa María con la vitoriana Gertrudis Rufina Díaz de Argandoña, hecho del que también se guarda constancia con su registro sacramental, y con la que tuvo dos hijos: Ponciano Roman (que se dice llegó a albañil como su padre) y Tomasa Juana (registros de ambos bautizos aquí). Sin embargo, pronto enviudó, a los 33 años, y a partir de aquí, sus temas familiares no están tan claros. Se dice que muy poco tiempo después, en 1829, contrajo matrimonio con Nicasia Pérez de Albéniz, pero la cosa no está muy clara (hay un registro sacramental pero con Antonio, parecido a Celedonio, y sin tener este ningún hermano llamado Antonio, por lo que es plausible que en efecto se casase con Nicasia), aunque lo que si que está claro es que se casase o no otra vez, los bares no los abandonó.

Fuente y placa conmemorativa a Celedón en Zalduondo
(Fot. Bernardo Estornés e Iñaki Araiz)
Celedonio era un hombre alto, con las facciones típicas del vasco; cara larga y delgada que se estrecha gradualmente hacia abajo y termina en un mentón apuntado, frente recta, nariz delgada y saliente y orejas amplias. Trabajaba como albañil y tenía fama de laborioso, ahorrador y servicial. También tenía fama de alternar por los bares, para tomar unos tragos de vino. Este gusto por los potes le valió el calificativo de "gran borrachón", término, en cualquier caso, exagerado. Lo cierto es que el juerguista de Anzola "era amigo de beber y a veces marchaba a casa tal vez un poco cargado, pero nada más" escribió Angel de Apraiz.

La vestimenta del famoso alavés se asemejaba, según se apunta en la investigación de la Sociedad de Estudios Vascos, a la utilizada por los aldeanos acomodados de la Llanada en sus visitas a la capital; boina y chaquetón (blusa larga). A Celedón lo presentan en todos las páginas escritas sobre su persona como el prototipo del alavés, del vitoriano. Además de ir de vez en cuando a echar un "pote" con los amigos, jugaba al mus y era aficionado a los toros, como insinúa Eulogio Serdán en su libro "El libro de la Ciudad". Es muy probable, por tanto, que Celedonio Anzola, con 55 años de edad, estuviera sentado entre el gentío aquel 5 de agosto de 1851, cuando se inauguró el primer coso taurino con carácter fijo en la capital. Para dar aún más fuerza a su vitorianismo, se ha dicho de él que era devoto de la Virgen Blanca, ante cuya imagen muchas veces se le vió rezar.

Celedonio falleció el 13 de noviembre de 1866 (también existe el registro de defunción) en su casa de la Zapatería, en aquella casa que supuestamente levantó con sus propias manos (puede ser, ya que era albañil). Tenía 70 años y murió "de enfermedad de asma". Fue enterrado en un panteón del cementerio de Santa Isabel.

Por último, y antes de dejar este apartado del "Celedón histórico", vamos a dejar constancia de otra teoría, menos conocida, pero que también la dejamos aquí a disposición del que la quiera leer. Esta teoría ya no habla de ningún Celedón real como tal, si no de un mito proveniente de la propia etimología del nombre. Y es que el nombre de Celedón proviene del griego, de la palabra "chlidon", y más concretamente de su diminutivo "chlidonon", que al pasar al latín se tranformo en "chelidonious" y, de ahí a nuestro querido Celedonio ya veis que hay un paso. Pues bien, esta palabra significa "golondrina", un ave asociada desde la antigüedad, por su caracter migratorio, a la llegada de la primavera, y con ello de la alegría y las fiestas (a parte de por el buen tiempo, la mayoría de las fiestas de los pueblos y ciudades se celebran en primavera o verano). Así, el personaje mitificado de Celedón se convirtió en la "personificación" de esta alegría que llegaba con el buen tiempo.

Sea como fuere, más alla de la anécdota y curiosidad, lo que está claro es que el Celedón actual representa a un blusa babazorro, algo arlote, y repleto de ganas de fiesta sana, sin necesidad de particularizarlo en ninguna persona real. Aunque, como veremos en el siguiente apartado, parece ser que en parte, Celedón tiene algo de los dos Celedones históricos, e incluso de las golondrinas...

El personaje en las fiestas


La primera corporeización de Celedón tuvo lugar formando parte de los Cabezudos vitorianos. En 1917 irrumpieron por vez primera dos parejas de Gigantes que representaban a aldeanos de Álava, y junto a ellos se crearon cuatro Cabezudos que encarnaban a personajes populares de la ciudad, estos son: "Escachapobres", "Celedón", "Cachán" y "El pintor de Vitoria". Hay que decir que el Cabezudo "Celedón" no se parecía en nada al que hoy conocemos.

Gigantes y Cabezudos en 1917 delante del Palacio de la Provincia
Cabezudos de izq. a dch.: Celedón, Pintor, Cachán y Escachapobres
(Fot. Enrique Guinea - Arch. Mun. de Vitoria-Gasteiz)
Al año siguiente, en 1918, surgen, además del famoso pasacalle de Celedón obra de Mariano San Miguel, cuya letra escribiría el mismo unos años después (ver al final del artículo), una revista con el mismo nombre de "Celedón". Al principio Celedón apareció solo de nombre en unos artículos de Francisco Toribio Escasena, pero es en el sexto número de esta revista que aparecieron por vez primera los dibujos del Celedón que conocemos en la actualidad, con su atuendo típico y preocupado por las cosas de la ciudad. Este personaje es la semilla del actual Celedón y, según lo creía y aseveraba el propio Venancio del Val tras minucioso estudio, estaba basado, como también dijo Barandiaran, en el Celedonio Anzola del que se ha visto su historia en el apartado anterior. Esto tiene sentido, ya que el denominado aldeano de Zalduondo se gano cierta fama en la Vitoria de 60 años antes como "juerguista" y habitual de las tabernas, entrando seguramente en la cultura popular de la ciudad, a diferencia de Celedonio Iturralde, vecino de Andagoya y más popular si acaso en el ámbito de las guerras carlistas. Sin embargo, no deja de ser curioso, y de este hecho no cabe duda, que la estrofa más popular del pasacalle "Celedón" y que se canta en la actualidad en cada evento en el que está presente, tenga su origen en la canción de Pedro Fernández de Retana dedicada al Celedonio de Andagoya y su casa nueva, canción que se hizo muy conocida y sirvió para mantener la poplaridad del personaje de Celedón (la propuesta del cabezudo de Celedón surge de la popularidad de dicha canción en toda la llanada alavesa). De ahí lo comentado anteriormente de que Celedón tiene algo de los dos Celedonios alaveses.

Primera aventura gráfica de Celedón, en 1923,
haciendo de las suyas, sin paraguas pero, ¡con blusa lisa!
(Tira cómica de la revista "Celedón")
En los dibujos de la mencionada revista "Celedón" había aparecido el aldeano "bajando de la gloria" (¿como una golondrina?) con el paraguas abierto a modo de paracaídas (aunque en su primera aparición aún no lo llevaba). Estas escenas inmortalizadas por el lápiz de Obdulio López de Uralde y Villodas, sirvieron para que en la emisión del programa radiofónico "Gasteiz" de la emisora Radio Vitoria, 2 blusas de la cuadrilla desaparecida ya Los Zeneques propusieran en 1955 la idea que dos años después retormaron junto a otros blusas vitorianos de la también disuelta cuadrilla de Los Timidos, y decidieron materializar, ideando así el personaje de lo que sería el Celedón tal y como lo conocemos en la actualidad.

Primera bajada de Celedón allá por 1957
(Fot. ARQUÉ - Arch. Mun. de Vitoria-Gasteiz)
Prepararon para la ocasión un muñeco al que para esta su primera aventura bautizaron como "Pepito", y lo trasladaron en coche desde la calle Ortiz de Zarate (donde lo habían preparado) hasta la iglesia de San Miguel. Allí prepararon la bajada con 450 metros de cuerda y sujetaron a ella a Celedón mediante una argolla de llavero. La bajada debía ser hasta la Plaza de España (también llamada Plaza Nueva), pero en esta primera bajada Celedón no llegó a su destino, ya que la cuerda se rompio a medio camino, yendo a parar el muñeco a la techumbre encima de la hornacina de la Virgen Blanca. El fracaso sin embargo no empañó la idea y al año siguiente bajaría de nuevo, y así hasta nuestros días, en los que ya forma parte esencial del multitudinario inicio de las fiestas de Vitoria-Gasteiz.

Celedón encarnado por Isasi en su primer Txupinazo
(Fot. ARQUÉ - Arch. Mun. de Vitoria-Gasteiz)
La bajada se mantuvo con su original trayecto de la torre de la iglesia de San Miguel hasta la Plaza Nueva hasta 1971, en el que, debido a unas obras, se cambió el destino a la Plaza de la Virgen Blanca, que es hasta donde baja Celedón en la actualidad. Este año 1971, además de la ubicación, también se le cambió el traje a Celedón. Hasta la fecha el traje consistía en camisa blanca, pantalón milrayas azul, pañuelo y faja rojas y blusa negra, tal y como vestía la cuadrilla de Los Tímidos. A partir de este año, sin embargo, se sustituye la blusa negra por la que viste en la actualidad de cuadros azules.

Primer descenso de Celedón estrenando blusa de cuadros, en 1971
(Fot. J.L. Barroso - Arch. Mun. de Vitoria-Gasteiz)
Estos nueve blusas impulsores de la idea fueron: José Maria Sedano y Javier de Azpiazu, los locutores de la cuadrilla Los Zeneques, y Mario López de Guereña, Luis Maria Sánchez Iñigo, Jesús Jiménez López de Lacalle, José Luis Medinaveitia, Josetxu Pérez de San Román, Amado López de Ipiña y José Luis Isasi de Los Timidos, siendo este último el encargado de encarnar a Celedón tras la bajada. Esta gran idea les valió en 1974 la concesión del tradicional galardón del "Celedón de Oro".

Y estas son las personas que, hasta la fecha, han sido los encargados de encarnar a Celedón:

Nombre Años como Celedón Total participaciones
José Luis Isasi Montalban 1957-1975 y 1977-1979 22
Enrique Orive Galindo 1976 1
Iñaki Landa Mesanza 1980-2000 y 2007 22
Gorka Ortiz de Urbina 2001-actualidad 15

Isasi y Gorka de pie y de izquierda a derecha,
Landa en el suelo (Fot. El Correo)

Canciones y Pasacalles


Tanto en la bajada como en la subida, la Banda Municipal de música de Vitoria acompaña al personaje tocando su pasacalle "Celedón", compuesto en 1918 por el músico Mariano San Miguel Urcelay (Oñate 1879 - Vitoria 1935). Sin embargo, no fue hasta 1921 que Mariano San Miguel le compuso la letra tan canocida en la actualidad. Por cierto que la venta de las partituras de esta canción sirvieron para comprar el gargantua que se usa en fiestas. Se dice que bebió de otras canciones populares del momento para completar tanto el pasacalles como la letra, y de ello queda constancia con el estribillo de la casa nueva de Celedón que, como ya se ha comentado, viene del pasacalle compuesto años antes por Fernández de Retana (dedicada a Celedonio Iturralde):
¡Viva, viva, viva, viva Vitoria! ¡Viva mi pueblo!
¡Viva, viva, viva, pueblo bendito donde nací!
Soy babazorro, soy vitoriano, soy de este pueblo noble y leal;
yo nunca miento, yo siempre llamo, al vino, vino y pan, al pan.

La Virgen Blanca, es mi Patrona, y a ella le pido, ruegue a Dios
que me conserve, salud y vida, para seguir con devoción,
yendo a los toros, bebiendo vino, corriendo juergas, más de mil
hasta que a Olárizu, viejo y decrépito, en un carrico, tenga que ir.

Este es mi sino; de aquí, a la gloria. ¡Viva La Blanca! ¡Viva Vitoria!
¡Viva mi pueblo! ¡Viva mil veces, pueblo bendito donde nací!
¡¡Celedón, ha hecho una casa nueva, Celedón, con ventana y balcón!!
Trae la bota, Celedón, soy babazorro, soy vitoriano;
que le pegue, un molondrón; soy vitoriano de corazón.

Es la siguiente estrofa, extraída del pasacalle, la que tiene más popularidad, y que mínimamente adaptada es cantada en la plaza de la Virgen Blanca cada 4 de agosto:
    ¡CELEDÓN! ¡HA HECHO UNA CASA NUEVA!
    ¡CELEDÓN! ¡CON VENTANA Y BALCÓN!
    ¡CELEDÓN! ¡HA HECHO UNA CASA NUEVA!
    ¡CELEDÓN! ¡CON VENTANA Y BALCÓN!
    ¡CELEDÓN, CELEDÓN, CELEDÓN! ¡HA HECHO UNA CASA NUEVA!
    ¡CELEDÓN, CELEDÓN, CELEDÓN! ¡CON VENTANA Y BALCÓN!

Desde el 2015, a iniciativa de la asociación Geu Elkartea y de la Comisión de Blusas y Neskas, se ha extendido la versión en euskera del cántico anterior. Corrió el rumor ese año de que esto se debía a que así se quería volver a cantar tal y como se había compuesto originalmente, aunque esto es erróneo, ya que se tiene constancia de que Mariano San Miguel lo compuso en 1921 en castellano. En euskera, sonaría así:
    ZELEDON! ETXE BERRIA EGIN DUK!
    ZELEDON! BALKOIAN LEIHO ON!
    ZELEDON! ETXE BERRIA EGIN DUK!
    ZELEDON! BALKOIAN LEIHO ON!
    ZELEDON, ZELEDON, ZELEDON! ETXE BERRIA EGIN DUK!
    ZELEDON, ZELEDON, ZELEDON! BALKOIAN LEIHO ON!

Anécdotas y curiosidades

  • Los dos primeros años de la "bajada de Celedón", 1957 y 1958, fueron los propios blusas que tuvieron la idea los que se ocuparon de los preparativos. Sin embargo, tras la fallida bajada del primer año que acabó con Celedón en la hornacina de la Virgen Blanca y, sobre todo, el amago de incendio que se produjo en la torre de San Miguel el segundo año al intentar estos realizar una pequeña hogera que provocase humo para simular que Celedón bajaba de una nube, ya a partir del tercer año fueron los bomberos los encargados de realizar el acto.
  • El paraguas que lleva Celedón ha tenido siempre el mismo diseño: negro con esa raya blanca tan característica. La única excepción fue en 2012, que fue verde con la raya blanca, en homenaje a la Green Capital.
  • El encargado de lanzar el Txupinazo fue siempre el alcalde de Vitoria-Gasteiz, hasta la entrada de Alfonso Alonso en la alcaldía (1999), que decidió rotar entre los concejales, de forma que lanzase el Txupinazo una formación política cada año. Sin embargo, en 2002 era el turno de Herri Batasuna y el alcalde Alfonso Alonso no les permitió lanzarlo, realizando la formación abertzale un Txupinazo alternativo, y haciendo el propio Alonso el oficial. Años depués, tras el cincuenta aniversario de Celedón, los políticos dejaron de lanzar el cohete y cada año es una formación política la encargada de elegir a una persona o asociación para prender la mecha.
  • Existe en Vitoria-Gasteiz la Institución Celedones de Oro, que es una asociación cultural creada con el propósito de mantener la tradición y fomentar las relaciones de amistad entre las personas y colectivos galardonados con la distinción del "Celedón de Oro", premio que dicha intitución concede desde 1963 y que es considerado como el más tradicional e importante otorgado en este sentido.
  • En Zalduondo, como no podía ser de otra manera, dan a Celedonio Anzola como la persona real en el que se basa el personaje de Celedón. Así, en 1967 se colocó una placa conmemorativa en la presunta casa natal de Celedonio. Posteriormente, en 1971, se inauguró frente a la casa consistorial de dicha localidad una artística fuente en su honor obra del tolosarra Juan Lope Andoategui (y gracias a los donativos de un vecino de Ordizia veraneante en Zalduondo, Fernando Goenaga) que tiene un bajorelieve de Celedón y que, durante las fiestas de La Blanca, en vez de agua da vino.
  • El 3 de agosto del 2005 se inauguró en la balconada de la iglesia de San Miguel, en Vitoria-Gasteiz, una estatua obra de Ángel Benito Gaztañaga y que representa a Celedón mirando hacia la torre de dicha iglesia, desde donde baja todos los años. La estatua está realizada en bronce, de 1'80 m de estatura y 250 kg. y tiene su cara inspirada en José Luis Isasi, fallecido en el año 2007, primera persona que encarnó a Celedón.

Referencias